Hipoteca inversa frente a planes de pensiones

21.01.2011

Los trabajadores observan como sus ingresos bajan, cuando llega el momento de la jubilación. La gran parte no tienen contratado un plan de pensiones, para ampliar su pensión y el único recurso del que disponen es la propiedad de su vivienda.

Es la hora de buscar opciones, que permiten sostener en esta etapa una calidad de vida adecuada. Por esta razón, aparecieron hace unos años 2 productos bancarios: las rentas de por vida inmobiliarias y las hipotecas inversas, que suplen esta pérdida de nivel adquisitivo.

Una de las propuestas que está considerando el Ejecutivo, es ampliar a veinte años, el total para computar la pensión, lo que bajará la cuantía de la pensión.

Una alternativa sería contratar un plan de pensiones, pero para los que esta próxima su jubilación y son dueños de una vivienda, pueden optar por las rentas de por vida inmobiliarias y las hipotecas inversas.

Según un estudio confeccionado por el Grupo Retiro, el 83 por ciento de los mayores de 65 años son dueños de su vivienda, y el 87 por ciento residen en ella, aunque vivan solos. Por lo tanto el 85 por ciento de sus ahorros están depositados en el ladrillo.

Si bien, también es verdad, que al jubilarse desciende normalmente el poder adquisitivo, si no se dispone de otro producto bancario que remedie la bajada de ingresos.

Ante esta situación aparecen dos productos que vamos a analizar detalladamente.

Hipotecas Inversas.

Es un producto relativamente novedoso, comenzaron a surgir a finales de 2007. Son créditos con garantía hipotecaria, el contratante recibe unas retribuciones durante toda su vida o durante un tiempo concreto.

Se formalizan por medio de una aseguradora o entidades bancarias, según la esperanza de vida del mayor.

Con esta hipoteca no se pierde la propiedad del inmueble, una vez que muera el mayor contratante, sus herederos disponen de diversas opciones:

Subrogase por medio de otra hipoteca.
Cancelar el préstamo.
Vender el inmueble y abonar la hipoteca.
La entidad bancaria ejecute la hipoteca.

Esta clase de producto está indicado para las personas que quieran mejorar sus ingresos, pero a la vez dejar alguna herencia a sus familiares.

Por el momento, las entidades financieras que comercializan más este producto son las cajas de ahorro, por su función social con los mayores.

A este producto optan principalmente los matrimonios mayores, con edades entre 68 -75 años, cuyos ingresos mensuales oscilan entre seiscientos y mil euros.

Por ejemplo, si una señora viuda de 78 años, propietaria de una vivienda valorada en 280.000 euros que cobra una pensión de 500 euros por viudedad. Si contrata una hipoteca invierta puede suplicar sus ingresos, recibiría cada mes 650 euros más. Pero si la viuda percibirá una pensión de 875 euros, conseguirá 1.525 euros más.

Ventajas.

Los contratantes disponen de mayor liquidez.
No cambia la titularidad del inmueble, por lo tanto se garantiza la herencia.

Inconvenientes.

Las cuantías mensuales que se reciben normalmente son bajas.
Elevado coste de formalización.

Coste

Conllevan escrituras, notaría, etc., pero los gastos no son abonados al instante, sino que se suman al total que genera la deuda.

Fiscalidad.

Las rentas conseguidas por medio de las hipotecas inversas no tributan, ya que no consideran una disposición de una cuenta de crédito.

Rentas Vitalicias Inmobiliarias.

Reguladas en nuestro país desde 1890, la propiedad del inmueble pasa a manos de un grupo inversor o una sociedad familiar.

El contratante contará con el usufructo del inmueble, y recibirá una renta acordada, según la valoración de la vivienda. Además, estará exento de abonar tributos (como el Impuesto de Bienes Inmuebles), el seguro de continente o las derramas de la comunidad de propietarios.

Cuando el contratante muera, se puede acordar un mínimo asegurado, durante un tiempo concreto, como cinco o tres años.

Esta clase de producto es más recomendable para mayores sin hijos, que quieren disfrutar de la vida al máximo en esta etapa.

El fin por el que eligen este producto, es aumentar sus ingresos, si bien, para completarlos, cubrir sus necesidades mínimas o costearse el alojamiento en una residencia.

Por ejemplo, si una jubilada recibe una pensión de 875 euros y contrata una renta vitalicia, obtendría mensualmente 1.825 euros.

Ventajas.

Las cuantías mensuales que se reciben son más elevadas que las hipotecas inversa (normalmente ente un 25 -40 %).

Inconvenientes.

La situación no puede cambiarse, lo que conlleva la pérdida de la herencia.

Costes.

Son los inversores o sociedades las que se hacen cargo de todos los gastos.

Fiscalidad.

Si tributan, ya que son rentas, están sujetas y su porcentaje depende en la actualidad de la edad del contratante en la fecha de comenzar a percibir la renta.

Como estos dos productos anteriores, poseen más ventajas que inconvenientes, la contratación de ambos ha ido creciendo desde su lanzamiento.

Durante el año pasado las hipotecas inversas crecieron aproximadamente un 37% en comparación al ejercicio 2009, y las rentas vitalicias han crecido un 8,1%.

La crisis ha impulsado su contratación, por la subida de los precios y la paralización de las pensiones, además muchos mayores auxilian a sus familias que pasan por dificultades para pagar su préstamo hipotecario o porque han perdido su trabajo.

La próxima reforma de las pensiones, también potenciará la contratación de estos productos, principalmente por dos razones: la esperanza de vida crece y los jóvenes empiezan a trabajar cada vez más tarde.



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