Otra inmobiliaria más que cae: Tremón en suspensión de pagos
18.11.2008
Se veía venir y no por eso hace menos daño. Pero el reguero de inmobiliarias que se acogen a concurso voluntario de acreedores, no parece tener fin. La realidad es que con un mercado absolutamente parado, con índices de paro en acelerado aumento y con el mercado de crédito en plena sequía, no parece que ninguna inmobiliaria mínimamente endeudada pueda resistir.
Tremón ha sido hoy la protagonista, pero sin duda que no será la última. Después de Martinsa-Fadesa y ahora Tremón, muchos son los que piensan que Hábitat o Colonial serán las siguientes en caer. Y es que por muchos esfuerzos que hagan para refinanciarse, acuerdos y demás no consiguen salir a flote porque la realidad es que no venden. Vamos, que no tienen actividad productiva y de ese modo es imposible que sobrevivan. La única solución que les queda es vender y liquidar las sociedades.
Mucho se ha escrito sobre lo que ha ocurrido con el mercado inmobiliario, pero la explicación es de todos sabida y muy sencilla y responde al nombre de avaricia. Avaricia acompañada sobre todo una manera de hacer negocios nueva, extraña y peligrosa:en este país durante los últimos 10 años cualquiera podía hacerse promotor sin necesidad de poner un euro de su bolsillo. Antes, tradicionalmente los empresarios tenían el dinero o eran gente que con una gran idea que convencía a otros para que aportaran el capital que les permitiera empezar un proyecto. En cualquier caso el proyecto comenzaba con un capital que respaldaba a la empresa. Pero durante estos años de locura y desenfreno no ha sucedidó así. ¿Para qué? No era necesario. Lo único que había que hacer para ser promotor era buscar un terreno, acordar un precio con el vendedor del suelo, ir al banco para que te concediera un crédito, contratar alguna empresa constructora de dudosa reputación y montar una pequeña oficina comercial a pie de obra. Y lo normal era tener vendida la promoción sobre planos, incluso antes de la preparación del terreno.
Todo esto era sin duda una locura. Cualquiera no puede hacer negocios porque hay que tener unos mínimos conocimientos y un respaldo financiero detrás. Ahora, pinchada la burbuja, llegan los problemas: promotores arruinados, “aquellos que no hicieron caja”, bancos en serios problemas, familias con la casa paralizada, embargos, paro, etc.
Tremón, que no hace mucho intentaba salir a bolsa, ahora suspende pagos y deja una deuda de más de 1.200 millones de euros a sus acreedores que son principalmente cajas y bancos. Además, no hay que olvidar a los proveedores ya que muchos cerraran por los impagos de la inmobiliaria y, sobre todo, a los parados y sus familias que arrastran tras de sí y que son los que más sufrirán.
En fin, esperemos que de una vez por todas se decidan a bajar los precios de los pisos de una forma real y que la financiación vuelva para que pueda estabilizarse el mercado.
Popularity: 9% [?]
Comentarios
¿Algo que comentar?



