Fracaso de la denominada hipoteca inversa

27.05.2008

La hipoteca inversa se define como aquella operación financiera por la cual se puede convertir a dinero el valor patrimonial que constituye la propiedad de una vivienda. Se diseñó esencialmente para los jubilados mayores de 65 años. Para ello se exige una tasación de dicha vivienda. En nuestro paí­s está regulada por la Ley 41/2007 de 7 de diciembre.

Pero este préstamo o crédito hipotecario no ha avanzado mucho desde su nacimiento. La actual crisis inmobiliaria y la desconfianza que esto genera hace que los ciudadanos se lo piensen mucho antes de dar este paso. Todaví­a falta mucho desarrollo legal. Es muy difí­cil explicarle a las personas mayores que hipotequen su casa para sacar una renta que aumente su pensión. La cosa se empeora si se les explica que únicamente se les dará entre un 30% y un 40% del valor de la vivienda debido a la crisis que experimenta el sector.

En definitiva, los ancianos no rentabilizan su vivienda ante el miedo y el desconocimiento de lo que es realmente la hipoteca inversa. Por todo ello habrí­a que advertirles especí­ficamente que no pierden la titularidad de la misma y que los beneficios pueden ser muchos y satisfactorios.

La reforma del IRPF y la de la Ley Hipotecaria pueden dar apoyo entre otras cosas a este préstamo, ya que son incontables los jubilados que apenas pueden vivir dignamente con su pensión. No tienen manera de obtener otros ingresos extra.

La hipoteca inversa se presenta por lo tanto como la solución ideal para que las personas mayores puedan vivir de forma desahogada su etapa final en la vida. El banco da un crédito y no reclama ninguna cantidad de dinero hasta que la vivienda se venda o hasta que fallezca el propietario, y la vida de los más ancianos pasa a ser entonces más fácil y placentera. Parece una buena fórmula.

Ví­a: Expansión



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