¿Debemos plantearnos contratar una hipoteca a tipo fijo?

23.02.2006

El euribor está sumido en una tendencia alcista que, probablemente, se extenderá en los próximos meses. Ante esta subida, los prestamos hipotecarios a tipo variable pueden perder atractivo.

El euribor, el í­ndice de referencia en ocho de cada diez prestamos hipotecarios concedidos, ha subido en enero hasta el 2,833%, según datos todaví­a provisionales. Las hipotecas que se hayan revisado este mes son ya un poco más caras. Y previsiblemente seguirán encareciéndose en los siguientes.

Todaví­a parece pronto para optar por este tipo de hipotecas

El euribor ha iniciado una significativa escalada, que se prolonga ya desde hace siete meses. Según cálculos de la Asociación Hipotecaria Española, un cliente con una hipoteca media de 120.000 euros tendrá que pagar unos 350 euros más anuales a partir de ahora, respecto al mes de enero del año anterior. Ante la tendencia alcista que presenta el euribor, parece necesario analizar si ha llegado la hora de apostar por las hipotecas a tipo fijo. Desde la Asociación Hipotecaria Española (AHE) consideran que el sistema crediticio español tiene una dependencia excesiva del euribor y creen que serí­a bueno que se comenzara a fomentar la contratación de préstamos a tipo fijo. Esta es una opción interesante, sobre todo, para aquellos clientes más conservadores, que no deseen tener que adaptarse a los vaivenes de los tipos de interés.

Las variables son más baratas

En la actualidad, las hipotecas a interés variable más baratas del mercado están referenciadas al euribor y aplican un diferencial de en torno al 0,4% (es decir, se sitúan tras la última revisión del í­ndice en el 3,233%). Este tipo de préstamos a tipo variable recogen tanto las subidas como las bajadas de los tipos de interés.

Por su parte, en el mercado actualmente se pueden encontrar préstamos a un tipo fijo medio del 4,5% (es el caso de entidades ‘on-line’ como Ibanesto o Uno-e). Este tipo de préstamos a tipo fijo no permiten beneficiarse de los descensos de los tipos de interés, pero sí­ evitan las subidas.

Normalmente los préstamos a interés fijo suelen tener un plazo de amortización más corto y un tipo de interés nominal más alto que los préstamos variables. Por eso, también la cuota mensual de amortización resulta habitualmente más alta en las hipotecas a interés fijo. En el mercado, las entidades suelen ofertar préstamos a interés fijo a un plazo máximo de 20 años, de media, mientras que las hipotecas a interés variable pueden contratarse hasta 50 años (con BBK o Caja Laboral).

Desde BBVA aseguran que elegir entre hipoteca variable o fija es una decisión personal que depende de las preferencias y la situación de cada uno. ‘Si el cliente prefiere la previsión y no desea que las cuotas varí­en, le recomendamos una hipoteca a tipo fijo’, afirman.

En cualquier caso, dado que la tendencia que se ha impuesto en el mercado en los últimos años es contratar hipotecas a interés variable, Gregorio Mayayo, presidente de la AHE, recomienda tener en cuenta la evolución futura que pueden registrar los í­ndices a los que están referenciadas. ‘Cuando se contrate un préstamo a tipo de interés variable no hay que calcular las posibilidades de amortización en función del tipo de interés inicial, sino al tipo más probable en el futuro’, asegura Mayayo. Para una hipoteca a 20 años, habrí­a que pensar en un interés medio del 6%.

La opción intermedia

Es bueno analizar la gran variedad de productos que existen en el mercado y sus peculiares rasgos. ‘Hay productos que incorporan un techo a las variaciones de tipos de interés.

Otros permiten cambiar la cuota por plazo o incorporan periodos de carencia. El mejor consejo que puede darse a una familia es que evalúe cuidadosamente estas caracterí­sticas y elija lo que mejor le convenga’, añade.

Fuente: Las Provincias Digital



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